Serrat dedicó esta canción a todos los niños y niñas que viven solos en la calle, con una infancia maltratada y explotada.
Aunque es una canción con algunos años, la situación que denuncia se mantiene. Me parece un poema precioso y, así como Miguel Hernández nos dejó Niño yuntero, Serrat nos ofrece este regalo. La lógica de la vida nos dice que la injusticia no es inevitable, sino todo lo contrario. Lo que sí es una utopía es creer que este sistema económico resolverá los problemas de la Humanidad.